La Educación En La Edad Moderna
Durante la edad moderna la red escolar no seguía ningún criterio común, teniendo cada institución educadora –religiosa, individual o estatal- unas pautas propias que condicionaban el desarrollo de los alumnos.
Cada institución tenía sus propios criterios a seguir con respecto a los planes de estudio, materiales, principios pedagógicos, etc., al igual que tampoco existía una estratificación de los grados de enseñanza a nivel nacional, y por tanto, no existían grados de exigencia ni para el profesor ni para el alumno.
A pesar de este desorden, estas instituciones sirvieron como medio de culturización para la sociedad e incluso para otro tipo de cometidos no educativos como las vacunaciones.
A pesar de que la pedagogía variaba con el tiempo y con cada institución, lo que no varió fue el principio de disciplina, la violencia. Estos castigos y/o torturas llegaron a tal extremo que se tuvo que tomar medidas en contra de estas prácticas. Se seguía el criterio, por tanto, de gratificación-sanción, como forma de controlar la conducta del niño.
Desde el renacimiento se señala la importancia de concebir la educación como un juego, llegando a aplicarse en el siglo XVIII. Desde fechas tempranas la pedagogía tiene un objetivo particular para cada individuo dependiendo únicamente del linaje, es decir, a un hijo del rey hay que educarlo como a un príncipe y al hijo de un militar hay que educarle el cuerpo. El colegio por tanto es selectivo, respondiendo al ideal estamental.
La enseñanza primaria se realizaba en cualquier lugar, incluso en una taberna. La formación era simple y diferente para cada sexo, a los niños se les instruía en lectura y escritura; y a las niñas se les instruía en principios de fé, costura, economía doméstica y muy raramente lectura. A estas instrucciones asistían niños de entre seis y diez años, aunque su asistencia era muy irregular ya que las clases se adaptaban al ritmo estacional de la agricultura. Los padres de estos niños no veían necesaria la asistencia de estos, lo que propicio una alta tasa de analfabetismo en las clases más bajas.
Con el tiempo aparecieron las escuelas de oficios en las que se formaba a los adolescentes a desempeñar una labor en concreto. Esta formación se llevaba a cabo tanto en escuelas como en los propios talleres, y existía la idea de que si se impartía una mayor formación mayor sería el rendimiento. Este tipo de educación también era impartida a las mujeres, a las cuales se preparaba para incorporarse a la industria textil.
La enseñanza secundaria se impartía en las escuelas de gramática, en las cuales se impartían multitud de asignaturas siendo latín la de más importancia por su vinculación religiosa y por su uso en la justicia o en las relaciones internacionales. Estaban mejor organizadas y tenían el apoyo del Estado y de la Iglesia, siendo los encargados de formar las élites.
Durante la edad moderna la red escolar no seguía ningún criterio común, teniendo cada institución educadora –religiosa, individual o estatal- unas pautas propias que condicionaban el desarrollo de los alumnos.
Cada institución tenía sus propios criterios a seguir con respecto a los planes de estudio, materiales, principios pedagógicos, etc., al igual que tampoco existía una estratificación de los grados de enseñanza a nivel nacional, y por tanto, no existían grados de exigencia ni para el profesor ni para el alumno.
A pesar de este desorden, estas instituciones sirvieron como medio de culturización para la sociedad e incluso para otro tipo de cometidos no educativos como las vacunaciones.
A pesar de que la pedagogía variaba con el tiempo y con cada institución, lo que no varió fue el principio de disciplina, la violencia. Estos castigos y/o torturas llegaron a tal extremo que se tuvo que tomar medidas en contra de estas prácticas. Se seguía el criterio, por tanto, de gratificación-sanción, como forma de controlar la conducta del niño.
Desde el renacimiento se señala la importancia de concebir la educación como un juego, llegando a aplicarse en el siglo XVIII. Desde fechas tempranas la pedagogía tiene un objetivo particular para cada individuo dependiendo únicamente del linaje, es decir, a un hijo del rey hay que educarlo como a un príncipe y al hijo de un militar hay que educarle el cuerpo. El colegio por tanto es selectivo, respondiendo al ideal estamental.
La enseñanza primaria se realizaba en cualquier lugar, incluso en una taberna. La formación era simple y diferente para cada sexo, a los niños se les instruía en lectura y escritura; y a las niñas se les instruía en principios de fé, costura, economía doméstica y muy raramente lectura. A estas instrucciones asistían niños de entre seis y diez años, aunque su asistencia era muy irregular ya que las clases se adaptaban al ritmo estacional de la agricultura. Los padres de estos niños no veían necesaria la asistencia de estos, lo que propicio una alta tasa de analfabetismo en las clases más bajas.
Con el tiempo aparecieron las escuelas de oficios en las que se formaba a los adolescentes a desempeñar una labor en concreto. Esta formación se llevaba a cabo tanto en escuelas como en los propios talleres, y existía la idea de que si se impartía una mayor formación mayor sería el rendimiento. Este tipo de educación también era impartida a las mujeres, a las cuales se preparaba para incorporarse a la industria textil.
La enseñanza secundaria se impartía en las escuelas de gramática, en las cuales se impartían multitud de asignaturas siendo latín la de más importancia por su vinculación religiosa y por su uso en la justicia o en las relaciones internacionales. Estaban mejor organizadas y tenían el apoyo del Estado y de la Iglesia, siendo los encargados de formar las élites.
La enseñanza superior o universitaria, era la más alta institución educativa, de la cual quedaban exentos mujeres y grupos sociales inferiores. Son controladas por la Iglesia hasta la segunda mitad del XVIII y tienen un carácter conservador reacionando a nuevas ideologías, actitud que entorpece el avance científico.


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